
Capítulo 42: ¿Por qué tengo algas en mi acuario marino?
, por david gonzalez, 10 Tiempo mínimo de lectura

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¿Tienes algas en tu acuario marino? Te explicamos por qué aparecen, qué relación tienen con los nutrientes y cómo controlar su crecimiento de forma efectiva.
Hay pocas cosas que desesperen más a un aficionado que ver cómo su acuario empieza a llenarse de algas.
Limpias los cristales.
A los pocos días vuelven a aparecer.
Limpias la roca.
Vuelven a aparecer.
Reduces la comida.
Cambias el agua.
Y parece que el acuario tiene un único objetivo:
volver a llenarse de algas.
Pero antes de empezar a echar productos para eliminarlas, hay algo que debemos entender:
Las algas no aparecen porque sí.
Normalmente son la consecuencia de que existe algún desequilibrio en el sistema.
Y si no solucionamos la causa, podemos eliminar las algas hoy para volver a tenerlas dentro de unas semanas.
En este artículo vamos a ver por qué aparecen las algas en un acuario marino, cuáles son las causas más habituales y qué podemos hacer para controlarlas.
Sí.
Y esto es lo primero que debemos entender.
Un acuario marino es un ecosistema vivo.
Que aparezca una pequeña cantidad de algas no significa automáticamente que tengamos un problema.
El problema aparece cuando su crecimiento es excesivo y empieza a afectar al aspecto del acuario, a los corales o al funcionamiento del sistema.
Por eso nuestro objetivo no debería ser:
"Quiero que no exista ni una sola alga."
Nuestro objetivo debería ser:
"Quiero mantener las algas bajo control."
Las algas necesitan diferentes elementos para crecer.
Entre ellos encontramos:
La luz es algo que necesariamente tenemos en un reef.
Por tanto, si además tenemos nutrientes disponibles y las condiciones adecuadas, estamos proporcionando a las algas prácticamente todo lo que necesitan.
Y aquí aparece una de las claves:
no podemos solucionar un problema de algas simplemente apagando la luz.
Tenemos que entender qué está alimentando su crecimiento.
Esta es una de las causas que primero debemos investigar.
Los nitratos y fosfatos forman parte del funcionamiento normal del acuario.
El problema aparece cuando se acumulan o cuando existe un desequilibrio entre la entrada y la exportación de nutrientes.
¿De dónde pueden proceder?
Por ejemplo:
Por eso, antes de comprar un producto antialgas, yo empezaría por algo mucho más sencillo:
medir.
En nuestro artículo ¿Qué parámetros debo medir en un acuario marino? explicamos qué parámetros debemos controlar y por qué no tiene sentido hacer tests sin saber interpretar sus resultados.
👉 Ver tests para acuarios marinos
Este es uno de los errores más frecuentes.
Queremos alimentar bien a nuestros peces y terminamos proporcionando más comida de la que realmente necesitan.
Lo que no consumen no desaparece.
Parte termina en el sistema y acaba transformándose en nutrientes.
Por eso, si tienes problemas de algas, una de las primeras cosas que revisaría es:
¿Cuánta comida estoy echando realmente?
Y otra pregunta todavía más importante:
¿Cuánta de esa comida están consumiendo los peces?
Cada pez que introducimos en el acuario supone una carga adicional para el sistema.
Más peces significa normalmente:
más comida → más residuos → más nutrientes.
Esto no significa que tener muchos peces provoque automáticamente algas.
Un sistema correctamente dimensionado y bien gestionado puede mantener una población considerable.
Pero debemos entender que la capacidad del acuario tiene un límite.
Si constantemente estamos añadiendo animales sin aumentar la capacidad de exportación de nutrientes, tarde o temprano podemos encontrarnos con problemas.
Aquí está una de las claves que muchos aficionados pasan por alto.
No solamente debemos controlar cuánto entra.
También debemos controlar cuánto conseguimos sacar del sistema.
Los nutrientes entran principalmente a través de:
Y salen mediante diferentes procesos:
Si entra más de lo que conseguimos exportar, tendremos acumulación.
Y las algas estarán encantadas.
👉 Ver skimmers para acuarios marinos
Mira dentro del acuario.
Mira detrás de las rocas.
Mira el sump.
¿Hay zonas donde se acumulan restos de comida y suciedad?
Los detritos pueden convertirse en una fuente continua de nutrientes.
Por eso la circulación es tan importante.
Una buena circulación ayuda a mantener las partículas en movimiento para que puedan ser capturadas por la filtración.
Si tenemos zonas completamente muertas donde todo se deposita, estamos creando pequeños almacenes de materia orgánica.
No todo es cuestión de tener una bomba potente.
Lo importante es conseguir una buena distribución del movimiento del agua.
Si tenemos zonas donde apenas existe circulación, es más probable que se acumulen detritos.
Por eso, cuando tenemos problemas de algas, también debemos preguntarnos:
¿Cómo está circulando realmente el agua por mi acuario?
No solamente:
¿Cuántos litros por hora mueve mi bomba?
En Qué bomba de movimiento necesitas para tu acuario marino explicamos cómo debemos plantearnos la circulación.
El agua que utilizamos para preparar el acuario y compensar la evaporación también importa.
Si utilizamos agua que contiene determinados nutrientes o contaminantes, podemos estar introduciéndolos continuamente en el sistema.
Por eso el agua de ósmosis puede ser una herramienta muy importante para partir de una base controlada.
En ¿Necesito agua de ósmosis para mi acuario marino? explicamos cuándo tiene sentido utilizarla y por qué es importante conocer la calidad del agua que introducimos.
Otro error muy habitual es pensar que un acuario recién montado debería tener inmediatamente el aspecto de un reef de diez años.
No.
Durante los primeros meses pueden aparecer diferentes tipos de algas y otros organismos.
El sistema todavía está madurando.
Por eso no debemos entrar en pánico ante cualquier alga que aparezca durante las primeras etapas.
Hay que observar la evolución del acuario y entender qué está ocurriendo.
No todo crecimiento de algas significa que algo esté funcionando mal.
La luz es necesaria para que muchas algas crezcan.
Pero decir:
"Tengo algas porque tengo demasiada luz"
es una simplificación excesiva.
Un acuario puede tener mucha luz y mantenerse perfectamente limpio.
Y otro con menos iluminación puede llenarse de algas.
¿Por qué?
Porque la luz es solamente una parte de la ecuación.
Si tenemos nutrientes disponibles, las algas pueden aprovecharlos.
Por eso no reduciría drásticamente la iluminación como primera solución.
Especialmente en un reef donde tenemos corales que necesitan luz para crecer.
Puede tener sentido revisar el fotoperiodo si es excesivo, pero no lo utilizaría como solución universal.
Antes comprobaría:
Después decidiría si realmente necesitamos modificar la iluminación.
Sí.
Y esto suele ser mucho más efectivo de lo que parece.
Si tienes algas creciendo sobre una roca, puedes retirarlas manualmente.
Si aparecen en los cristales, puedes limpiarlos.
Si están creciendo sobre determinados elementos decorativos, puedes retirarlas.
¿Por qué hacerlo?
Porque cuando retiramos físicamente las algas estamos sacando del sistema los nutrientes que contienen.
No estamos solucionando la causa, pero sí estamos reduciendo la cantidad de biomasa.
Y combinado con una buena gestión del sistema, puede ser muy efectivo.
Pueden ayudar.
Determinados caracoles, erizos y otros animales pueden consumir algas.
Pero hay que tener cuidado con una idea:
"Voy a meter animales que se coman todas las algas."
No funciona así.
Si tenemos un problema grave de nutrientes, introducir más animales no necesariamente solucionará el problema.
Además, cada nuevo animal supone una nueva carga biológica.
Los animales limpiadores deben formar parte de una estrategia global, no ser la única solución.
Aquí sería especialmente prudente.
Existen productos que pueden ayudar a controlar determinados problemas, pero yo no empezaría por ahí.
Si tenemos un acuario lleno de algas y simplemente utilizamos un producto para eliminarlas, podemos conseguir que desaparezcan temporalmente.
Pero si la causa continúa:
volverán.
Primero debemos entender el problema.
Después elegiremos la herramienta adecuada.
No.
Y esto es importante.
Un acuario marino no necesita tener nitratos y fosfatos absolutamente a cero para estar saludable.
Los nutrientes forman parte del ecosistema.
El objetivo es mantenerlos controlados y adecuados para nuestro sistema.
Intentar eliminar absolutamente todos los nutrientes puede generar otros problemas.
Por eso no debemos entrar en una guerra contra cualquier molécula de nitrato o fosfato.
Primero buscaría la causa.
Pregúntate:
Solo después empezaría a plantearme métodos adicionales de exportación.
Este es probablemente uno de los peores hábitos cuando aparece un problema.
Tenemos algas.
Entonces:
Y una semana después no sabemos qué ha funcionado.
No hagas eso.
Haz cambios controlados.
Primero identifica la causa más probable.
Después actúa.
Y observa.
Yo seguiría este orden:
No todas las algas son iguales.
Especialmente nitratos y fosfatos.
Comprueba cuánto estás introduciendo realmente.
¿Está el acuario demasiado cargado?
¿Está funcionando correctamente el skimmer y el resto del sistema?
Busca zonas donde se acumulan detritos.
Reduce la biomasa existente.
No esperes que un problema que lleva meses acumulándose desaparezca en tres días.
Depende completamente de la causa.
Si simplemente tienes una pequeña cantidad de algas, puede ser suficiente con mejorar ligeramente el mantenimiento.
Si existe un problema importante de nutrientes que lleva meses acumulándose, el proceso será mucho más lento.
Y esto es importante:
no intentes acelerar artificialmente el proceso.
Los acuarios marinos suelen responder mejor a los cambios progresivos que a las medidas extremas.
Es conseguir que dejen de tener las condiciones ideales para crecer.
Si conseguimos:
las algas tendrán cada vez menos ventaja.
Y entonces podremos retirarlas progresivamente.
Si tienes algas en tu acuario marino, no empieces buscando un producto que las mate.
Empieza buscando por qué están creciendo.
Revisa nutrientes, alimentación, población, circulación, filtración, calidad del agua y mantenimiento.
Después retira físicamente las algas y observa cómo responde el sistema.
Porque un acuario marino saludable no es aquel en el que nunca aparece una alga.
Es aquel en el que el ecosistema está suficientemente equilibrado como para mantener su crecimiento bajo control.