
Capítulo 47: ¿Por qué tengo cianobacterias en mi acuario marino?
, por david gonzalez, 9 Tiempo mínimo de lectura

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¿Tienes cianobacterias en tu acuario marino? Descubre por qué aparecen, qué relación tienen con la circulación, la alimentación y los nutrientes y cómo eliminarlas y evitar que vuelvan.
Las cianobacterias son uno de esos problemas que tarde o temprano muchos aficionados se encuentran.
Aparecen como una especie de capa o película de color rojo, granate, marrón, verde o incluso casi negra que se extiende por la arena, las rocas y otras superficies del acuario.
Y aquí empieza el lío.
Porque cuando alguien ve esa capa por primera vez suele pensar:
“Tengo algas.”
Pero las cianobacterias no son algas. Son microorganismos fotosintéticos que pueden formar auténticas alfombras sobre el sustrato y las rocas.
Y lo más curioso es que pueden aparecer incluso cuando los nitratos y fosfatos que estamos midiendo parecen estar perfectamente.
Entonces, ¿por qué aparecen?
Vamos a verlo.
Aunque habitualmente hablamos de ellas como si fueran un tipo de alga, las cianobacterias son bacterias fotosintéticas.
En un acuario marino suelen aparecer formando una capa viscosa que puede desprenderse fácilmente de la roca o del sustrato.
Dependiendo de la especie y de las condiciones del acuario, pueden presentar diferentes colores:
Una característica bastante habitual es que durante el día formen una especie de película o alfombra y que puedan acumular pequeñas burbujas de oxígeno sobre su superficie.
Y sí, pueden ser bastante espectaculares.
Por desgracia, no precisamente para bien.
Aquí es donde tenemos que olvidarnos de buscar una única causa.
Las cianobacterias suelen aparecer cuando se produce un desequilibrio entre lo que entra en el sistema y lo que el acuario es capaz de exportar o procesar.
Entre las causas más habituales encontramos:
Restos de comida, detritos, suciedad acumulada en el sump, zonas muertas de circulación...
Todo aquello que termina descomponiéndose dentro del acuario puede contribuir a aumentar la disponibilidad de nutrientes.
Por eso, antes de empezar a echar productos, merece la pena mirar qué está ocurriendo dentro del sistema.
Este punto suele pasar bastante desapercibido.
Podemos tener un buen skimmer, una buena iluminación y todos los accesorios del mundo, pero si existen zonas donde prácticamente no se mueve el agua, allí pueden acumularse detritos y materia orgánica.
Y las cianobacterias pueden aprovechar esas zonas.
Por eso la circulación no consiste simplemente en mover mucha agua.
También importa cómo se mueve y dónde.
Si tienes dudas sobre este punto, puedes revisar nuestro artículo sobre qué bomba de movimiento necesitas para tu acuario marino.
Dar más comida de la necesaria es una de las formas más fáciles de introducir materia orgánica en el sistema.
Y no hace falta estar alimentando al acuario como si mañana fuera a cerrar el restaurante.
Una pequeña cantidad que no se consume termina formando parte del ciclo de nutrientes.
Por eso conviene revisar:
Los acuarios jóvenes atraviesan diferentes etapas durante su maduración.
Es bastante habitual encontrarse con diatomeas, algas y otros microorganismos durante los primeros meses.
Las cianobacterias también pueden aparecer durante estos procesos.
Esto no significa necesariamente que hayas hecho algo mal.
Un acuario marino es un ecosistema en evolución y, especialmente al principio, pueden producirse diferentes desequilibrios antes de que el sistema se estabilice.
Esta es una de las preguntas más interesantes.
Porque muchos aficionados se encuentran con algo aparentemente contradictorio:
“Tengo nitratos a 0 y fosfatos a 0... pero tengo cianobacterias por todas partes.”
Y sí, puede ocurrir.
El problema es que un test nos muestra una fotografía del momento en el que hacemos la medición.
No necesariamente refleja todo lo que está ocurriendo dentro del sistema.
Además, los nutrientes pueden estar siendo consumidos rápidamente por microorganismos y otros organismos del acuario.
Por eso un resultado de 0 no significa automáticamente que el acuario esté libre de nutrientes.
De hecho, intentar llevar absolutamente todo a cero puede terminar generando otros problemas.
Si tienes dudas sobre los valores que estás midiendo, te recomiendo revisar primero nuestro artículo sobre qué parámetros debes medir en un acuario marino.
Aquí viene la parte importante.
No existe un botón mágico de “eliminar cianobacterias”.
Lo primero es intentar corregir las condiciones que están favoreciendo su aparición.
Puedes sifonar la capa de cianobacterias durante el mantenimiento.
Si está sobre la arena, resulta relativamente sencillo retirarla con un tubo de sifonado.
Si está sobre las rocas, puedes desprenderla con cuidado y posteriormente retirar los restos.
La idea es sencilla:
cuanta menos biomasa dejemos dentro del acuario, mejor.
Observa el acuario con calma.
No mires solamente si los corales se mueven.
Mira también dónde se acumula suciedad.
Si siempre aparece cianobacteria en una determinada zona, puede ser una pista de que allí existe una circulación deficiente.
En ocasiones no necesitamos simplemente poner una bomba más potente.
Necesitamos orientar mejor la circulación.
No hace falta dejar a los peces sin comer.
Simplemente comprueba que la cantidad que estás utilizando sea razonable y que la comida no termine acumulándose por todo el acuario.
Si tienes una gran cantidad de peces y alimentas varias veces al día, evidentemente la producción de residuos será mayor que en un acuario con pocos animales.
La alimentación siempre debe estar relacionada con la carga biológica del sistema.
Revisa especialmente:
Un mantenimiento deficiente puede hacer que el acuario vaya acumulando materia orgánica poco a poco.
Si quieres revisar este punto en profundidad, puedes consultar nuestro artículo sobre qué mantenimiento necesita un acuario marino.
El agua que utilizamos para preparar el acuario o los cambios de agua también importa.
Si utilizamos agua con impurezas o una fuente de agua que introduce nutrientes o contaminantes, estaremos añadiendo al sistema algo que después tendremos que intentar eliminar.
Si tienes dudas sobre este punto, puedes leer ¿Necesito agua de ósmosis para mi acuario marino?.
Un cambio de agua puede formar parte del mantenimiento y ayudar a retirar nutrientes y materia orgánica.
Pero hacer cambios de agua constantemente no garantiza que las cianobacterias desaparezcan.
Si después del cambio seguimos teniendo:
el problema volverá.
Por eso es mucho más interesante utilizar el cambio de agua como parte de una estrategia de mantenimiento que como tratamiento único.
Existen productos comerciales destinados a combatirlas.
Pueden tener su utilidad en determinadas situaciones, pero yo no empezaría por ahí.
Antes intentaría entender por qué han aparecido.
Porque si utilizamos un producto, desaparecen temporalmente y mantenemos exactamente las mismas condiciones que favorecieron su aparición, podemos encontrarnos otra vez con el problema unas semanas después.
Además, cualquier tratamiento que afecte de forma importante a la microbiología del acuario debe utilizarse con cuidado.
En un acuario marino no conviene solucionar un problema creando otros tres.
Pueden convertirse en un problema si llegan a cubrir directamente los corales.
Una capa de cianobacterias puede impedir que determinadas zonas reciban correctamente luz y circulación y puede generar estrés en los animales si permanece sobre ellos.
Por eso, si observas que empieza a cubrir los corales, conviene actuar y retirarla.
Pero tampoco hace falta entrar en pánico y desmontar medio acuario.
Primero identifica dónde está apareciendo y qué condiciones pueden estar favoreciéndola.
Esta es realmente la parte más importante.
Eliminar la capa que vemos es relativamente sencillo.
Conseguir que no vuelva a aparecer es lo interesante.
Mi enfoque sería:
Comprueba nitratos y fosfatos y observa la evolución de los valores, no solamente una medición aislada.
Puedes consultar nuestra selección de tests y medidores para acuarios marinos si necesitas revisar tus mediciones.
Mira dónde aparece la cianobacteria.
¿Siempre en la misma zona?
¿En la arena?
¿En las rocas?
¿En zonas con poca circulación?
Eso puede darte muchísima información.
Retira periódicamente los detritos y la materia orgánica acumulada.
Asegúrate de que el movimiento del agua llega a las zonas problemáticas.
Ajusta la cantidad de comida a la población real del acuario.
Comprueba que el skimmer y el resto del sistema de filtración estén funcionando correctamente.
Si tienes problemas con el skimmer, también puedes consultar ¿por qué mi skimmer no hace espuma?.
Este es probablemente el consejo más importante.
Cuando aparece cianobacteria es muy fácil empezar a cambiarlo todo:
Cambias la iluminación.
Añades bacterias.
Cambias el skimmer.
Metes productos.
Haces cambios de agua.
Subes la circulación.
Bajas la alimentación.
Y dos semanas después ya no sabes qué ha funcionado... ni qué ha provocado el siguiente problema.
En un acuario marino es mucho mejor hacer cambios razonados y observar la respuesta del sistema.
Primero identifica el problema.
Después actúa sobre la causa más probable.
Y dale tiempo al acuario para responder.
Las cianobacterias no aparecen simplemente porque tengas “demasiados nitratos”.
Pueden estar relacionadas con múltiples factores: materia orgánica, circulación, alimentación, filtración, maduración del acuario y desequilibrios del sistema.
Lo más importante no es conseguir eliminar la película de un día para otro.
Es conseguir que las condiciones del acuario dejen de favorecer su crecimiento.
Retira manualmente la mayor cantidad posible, revisa la circulación, controla la alimentación, mantén correctamente el sistema de filtración y vigila la evolución de los parámetros.
Y, sobre todo, no conviertas un problema de cianobacterias en una competición por conseguir nitratos y fosfatos a cero.
En un acuario marino, como casi siempre, el equilibrio suele ser bastante más importante que perseguir un número perfecto.