
Capítulo 48: ¿Por qué me baja el KH en mi acuario marino?
, por david gonzalez, 11 Tiempo mínimo de lectura

, por david gonzalez, 11 Tiempo mínimo de lectura
¿Te baja el KH de tu acuario marino? Descubre por qué ocurre, qué relación tiene con el crecimiento de los corales y cómo ajustar la dosificación para mantener una alcalinidad estable.
Si hay un parámetro que preocupa especialmente a quienes mantienen corales, ese es el KH.
Un día haces el test y tienes 8 dKH.
Unos días después tienes 7.
Vuelves a medir y aparece 6,5.
Y entonces llega la pregunta:
¿Por qué me está bajando el KH?
Lo primero que hay que entender es que el KH no baja porque sí.
En un acuario marino, la alcalinidad se consume continuamente, especialmente cuando tenemos corales y otros organismos que utilizan carbonatos para formar sus estructuras.
El problema aparece cuando el consumo es mayor que la cantidad que estamos aportando.
Vamos a verlo paso a paso.
El KH, o alcalinidad, representa la capacidad del agua para neutralizar ácidos y está estrechamente relacionado con la disponibilidad de carbonatos y bicarbonatos.
En un acuario de arrecife es especialmente importante porque los corales utilizan estos compuestos, junto con el calcio, para construir su esqueleto.
Por eso el KH no es simplemente otro número que apuntamos en una libreta.
Es uno de los parámetros que nos ayuda a saber si el sistema está manteniendo una química estable.
Hay varias razones posibles.
La más habitual es bastante sencilla:
el acuario está consumiendo más alcalinidad de la que estamos reponiendo.
Pero detrás de esa frase pueden existir diferentes situaciones.
Esta es una buena noticia.
Cuando los corales calcifican y crecen, consumen alcalinidad y calcio.
En un acuario con pocos corales, el consumo puede ser pequeño.
Pero a medida que el arrecife crece y aumenta la cantidad de corales, el consumo también puede aumentar.
Puede llegar un momento en el que el cambio que antes era suficiente ya no lo sea.
Por eso no podemos establecer una dosis de aditivos y mantenerla eternamente.
El consumo del acuario cambia con el tiempo.
Esto está directamente relacionado con lo anterior.
Si ayer tenías diez corales pequeños y hoy tienes un acuario lleno de colonias creciendo, el consumo de KH no va a ser el mismo.
También puede ocurrir después de introducir corales de crecimiento rápido.
El acuario cambia y nuestra rutina de mantenimiento tiene que adaptarse.
Si utilizas un sistema de dosificación, Balling u otro método de suplementación, puede que simplemente estés aportando menos alcalinidad de la que el acuario consume.
Esto es especialmente frecuente cuando el consumo aumenta progresivamente.
No significa necesariamente que el sistema de dosificación esté averiado.
Puede estar funcionando perfectamente.
Simplemente está aportando una cantidad que ya no es suficiente.
Aquí sí merece la pena revisar el equipo.
Comprueba:
Una bomba dosificadora puede estar funcionando todos los días y, sin embargo, no estar aportando la cantidad que creemos.
Sí.
Aunque el consumo biológico es una de las causas más habituales en acuarios con corales, no debemos asumir automáticamente que todo descenso de KH se debe a la calcificación.
También pueden influir otros procesos químicos y biológicos del acuario.
Además, si el descenso es importante o muy rápido, conviene revisar el sistema completo en lugar de limitarse a aumentar la dosis.
Mucha.
Calcio y alcalinidad están estrechamente relacionados con la formación de carbonato cálcico.
Cuando los corales crecen, consumen ambos.
Por eso es habitual controlar KH y calcio conjuntamente.
Pero hay algo importante:
no debemos intentar corregir los dos parámetros a ciegas.
Si detectas que el KH ha bajado, primero mide.
Después comprueba el calcio.
Y a partir de ahí decide qué ajuste necesita el sistema.
No existe un único número mágico que sirva para todos los acuarios marinos.
Lo realmente importante es mantener un valor adecuado para el tipo de acuario y, sobre todo, mantenerlo estable.
En un reef podemos encontrar diferentes estrategias y rangos de mantenimiento.
Lo que no interesa es pasar continuamente de 8 a 6,5, después a 8,5 y posteriormente volver a 7.
Un acuario puede funcionar con un determinado valor.
Lo que suele dar más problemas es la inestabilidad.
Aquí es donde conviene tener calma.
No aumentes la dosis de golpe sin saber cuánto está consumiendo realmente el acuario.
Hazlo de forma ordenada.
Antes de tocar nada, confirma el resultado.
Si puedes, utiliza el mismo test y sigue siempre el mismo procedimiento.
Un error de medición puede hacer que tomemos una decisión equivocada.
Puedes consultar nuestra selección de tests y medidores para acuarios marinos para controlar los parámetros del acuario.
Haz varias mediciones separadas en el tiempo.
Por ejemplo:
Día 1 → 8,0 dKH
Día 4 → 7,6 dKH
Día 7 → 7,2 dKH
Ahora ya tenemos información mucho más útil.
Podemos observar que existe un consumo y calcular aproximadamente cuánto está bajando.
Si utilizas dosificación, comprueba la cantidad que estás administrando.
Si haces cambios de agua y dependes principalmente de ellos para mantener el KH, revisa también la alcalinidad del agua nueva.
Y si utilizas un sistema como Balling, kalkwasser o reactor de calcio, comprueba que está funcionando correctamente.
Si el acuario consume más de lo que aportamos, habrá que aumentar el aporte.
Pero hazlo progresivamente.
No tiene sentido pasar de una dosis pequeña a una dosis enorme porque un día hayas visto el KH más bajo de lo habitual.
El objetivo es encontrar una dosis que compense el consumo real del acuario.
Aquí debemos distinguir entre una pequeña desviación y una caída importante.
Si has pasado de 8 a 7,5 dKH, la situación es muy diferente a encontrarte con un KH extremadamente bajo después de varios días sin dosificación.
Cuanto mayor sea la desviación, más importante es actuar con prudencia.
Una corrección demasiado rápida también puede generar problemas.
Por eso, ante una caída importante, conviene comprobar:
No se trata solamente de subir un número.
Se trata de entender por qué ha bajado.
Sí.
Y esto es algo que muchas veces olvidamos.
Si el agua del acuario tiene un KH determinado y realizamos un cambio con un agua que tiene una alcalinidad diferente, estamos modificando el valor del sistema.
Por eso es importante conocer los parámetros del agua que utilizamos para los cambios.
Especialmente si realizamos cambios de agua grandes.
Si tienes dudas sobre qué parámetros conviene controlar, puedes revisar nuestro artículo ¿Qué parámetros debo medir en un acuario marino?.
Porque un acuario no es un laboratorio.
El consumo cambia.
Los tests tienen un margen de error.
Los corales crecen.
La cantidad de biomasa cambia.
La dosificación no siempre es absolutamente exacta.
Por eso perseguir una cifra con una precisión absurda puede llevarnos a realizar correcciones constantemente.
Es mucho más importante conseguir una tendencia estable.
Esta es una distinción importante.
Que el KH pase de 8,0 a 7,8 no significa que tengas un problema grave.
Si el acuario está estable, los corales crecen y el resto de parámetros están razonablemente controlados, una pequeña variación puede ser perfectamente asumible.
Lo preocupante es cuando observamos:
8 → 7 → 6 → 5...
Ahí sí tenemos que preguntarnos qué está ocurriendo.
Puede ocurrir.
No debemos asumir que ambos parámetros van a cambiar exactamente en la misma proporción en todas las circunstancias.
Si detectas una discrepancia importante, vuelve a comprobar las mediciones y revisa el sistema antes de realizar grandes correcciones.
También conviene recordar que el calcio suele variar mucho más lentamente que la alcalinidad en determinadas situaciones, por lo que puede resultar más difícil detectar pequeños cambios en poco tiempo.
Depende completamente del acuario.
En un sistema con poco consumo puede ser suficiente con los cambios de agua.
En un reef con mayor consumo puede ser necesario utilizar un sistema de suplementación.
Entre las opciones habituales encontramos:
No hay que elegir un método porque sea el más sofisticado.
Hay que elegir un método que puedas controlar, mantener y ajustar correctamente.
Y, sobre todo, que sea adecuado para el consumo real de tu acuario.
Si tuviera que elegir un error frecuente con el KH, sería este.
El aficionado ve que el KH ha bajado y añade más producto.
Después vuelve a medir.
Sigue bajo.
Añade más.
Y finalmente se encuentra con un KH demasiado alto.
La solución no es añadir producto cada vez que el número no nos gusta.
La solución es:
medir → interpretar → ajustar → volver a medir.
Parece menos emocionante.
Pero funciona bastante mejor.
Una forma sencilla es medir el KH periódicamente manteniendo constante la dosificación durante varios días.
Por ejemplo:
| Día | KH |
|---|---|
| Día 1 | 8,0 |
| Día 3 | 7,7 |
| Día 5 | 7,4 |
| Día 7 | 7,1 |
En este ejemplo observamos una tendencia descendente.
A partir de ahí podemos calcular aproximadamente el consumo diario y ajustar el aporte.
Después volvemos a medir para comprobar si el nuevo aporte está compensando ese consumo.
El acuario te va diciendo lo que necesita.
Solo hay que escuchar los números.
Exactamente lo contrario.
Si estamos aportando más alcalinidad de la que consume el acuario, el KH irá aumentando.
Eso también es una señal de que debemos revisar la dosificación.
Por eso no debemos pensar únicamente:
“Tengo que subir el KH.”
La pregunta correcta es:
“¿Cuánto consume realmente mi acuario?”
Una vez que conocemos el consumo, ajustar la dosis resulta mucho más sencillo.
Si el KH de tu acuario marino está bajando, lo más habitual es que exista un desequilibrio entre el consumo y el aporte de alcalinidad.
Los corales crecen y consumen KH. La población cambia. La dosificación puede quedarse corta. Un equipo puede fallar. Y el agua de los cambios también puede modificar el equilibrio.
Antes de aumentar las dosis, confirma la medición y comprueba la tendencia.
Y recuerda:
un acuario estable no necesita que el KH sea exactamente el mismo todos los días. Necesita que el sistema sea capaz de mantenerlo dentro de un rango estable y adecuado para su funcionamiento.