
Capítulo 50: ¿Por qué no crecen los corales en mi acuario marino?
, por david gonzalez, 14 Tiempo mínimo de lectura

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¿Tus corales están vivos pero no crecen? Descubre qué relación tienen la iluminación, circulación, KH, calcio, nutrientes y estabilidad del acuario con el crecimiento de los corales.
Hay algo que puede ser casi tan frustrante como perder un coral:
tenerlo durante meses y que parezca exactamente igual que el día que lo compraste.
Está vivo.
Abre sus pólipos.
No parece enfermo.
Pero tampoco crece.
Y entonces empiezas a preguntarte:
¿Qué estoy haciendo mal?
La respuesta no siempre es sencilla.
El crecimiento de los corales depende de muchos factores: iluminación, circulación, nutrientes, alcalinidad, calcio, magnesio, alimentación y, sobre todo, estabilidad.
Y aquí está una de las claves que muchas veces olvidamos:
un coral puede sobrevivir en unas condiciones y, sin embargo, no crecer correctamente en ellas.
Antes de cambiar nada, hay que tener paciencia.
Los corales no crecen todos a la misma velocidad.
Un SPS puede mostrar crecimiento relativamente rápido en unas condiciones, mientras que determinados LPS pueden necesitar mucho más tiempo para que el cambio sea evidente.
Además, el crecimiento puede ser difícil de apreciar cuando miramos el acuario todos los días.
Por eso recomiendo algo muy sencillo:
haz una fotografía del coral cada pocas semanas desde una posición similar.
Después compara las fotografías.
Muchas veces descubrirás que sí está creciendo, simplemente no lo habías apreciado.
La iluminación es uno de los factores más importantes para el crecimiento de muchos corales fotosintéticos.
Pero aquí no debemos caer en el error de pensar:
“Cuanta más luz, mejor.”
No funciona así.
Un coral puede recibir:
Todo ello puede afectar a su comportamiento y crecimiento.
Y además existe otro factor importante:
la adaptación.
Si un coral estaba creciendo bajo una iluminación determinada y lo colocamos directamente bajo una pantalla mucho más potente, puede sufrir estrés.
Por eso, cuando introducimos un coral nuevo, es importante tener en cuenta dónde estaba situado y adaptar progresivamente su posición e intensidad.
Puedes consultar nuestra selección de Iluminación para acuarios marinos si estás pensando en revisar este aspecto del acuario.
Si hablamos de crecimiento de corales, el KH merece un apartado propio.
La alcalinidad está directamente relacionada con la disponibilidad de carbonatos que los corales necesitan para formar su esqueleto.
Si el consumo del acuario aumenta y no compensamos correctamente ese consumo, el KH empezará a bajar.
Pero no solamente importa el valor.
También importa la estabilidad.
Un acuario que pasa continuamente de 7 a 9 y después vuelve a 7 no está en la misma situación que uno que mantiene un valor estable.
Si estás observando que el KH baja progresivamente, puedes leer nuestro artículo ¿Por qué me baja el KH en mi acuario marino?.
El calcio es otro de los elementos fundamentales para la formación del esqueleto de los corales.
Esto es especialmente importante en acuarios con una cantidad elevada de corales duros.
Pero, igual que ocurre con el KH, no tiene sentido intentar mantener una cifra determinada a base de añadir producto sin realizar mediciones.
Lo importante es conocer:
Y recuerda que KH y calcio están relacionados, por lo que es conveniente controlarlos conjuntamente.
Este punto puede resultar sorprendente.
Durante años se ha extendido la idea de que en un acuario de arrecife hay que eliminar todos los nutrientes posibles.
Pero los corales no viven en agua químicamente vacía.
Necesitan nutrientes.
Si mantenemos nitratos y fosfatos constantemente en valores indetectables, especialmente en determinados sistemas, podemos encontrarnos con corales pálidos, poco desarrollados o con un crecimiento pobre.
Esto no significa que haya que subir deliberadamente los nutrientes.
Significa que cero no siempre significa mejor.
Lo importante es encontrar un equilibrio adecuado para el sistema y los animales que mantenemos.
El extremo contrario tampoco funciona.
Un exceso de nutrientes puede favorecer problemas de algas, cianobacterias y otros desequilibrios.
Si tienes dudas sobre los nitratos, puedes consultar ¿Por qué tengo los nitratos altos en mi acuario marino?.
Y si el problema está en los fosfatos, tienes también ¿Por qué tengo los fosfatos altos en mi acuario marino?.
La cuestión no es perseguir un número mágico.
La cuestión es conseguir un sistema estable y equilibrado.
Los corales necesitan movimiento de agua.
Pero no se trata simplemente de poner una bomba enorme y apuntarla directamente hacia ellos.
La circulación debe permitir:
Un coral que recibe muy poco movimiento puede tener problemas para desarrollarse.
Pero un coral sometido constantemente a una corriente excesivamente directa también puede sufrir.
Por eso hay que buscar el equilibrio.
Si tienes dudas sobre este apartado, puedes consultar ¿Qué bomba de movimiento necesito para mi acuario marino?.
Esta es una idea muy importante.
Un coral que está sometido a estrés puede dedicar sus recursos a mantenerse vivo en lugar de crecer.
Puede estar abierto.
Puede incluso tener buen aspecto.
Pero si las condiciones no son suficientemente buenas, el crecimiento puede ser mínimo.
Por eso no debemos pensar solamente:
“¿Está vivo?”
También debemos preguntarnos:
“¿Está creciendo?”
Son dos cosas muy diferentes.
Un acuario recién montado puede tener parámetros aparentemente correctos y, sin embargo, todavía estar lejos de ser un sistema maduro.
La microbiología cambia.
Los nutrientes fluctúan.
Aparecen diferentes microorganismos.
El sistema va estabilizándose poco a poco.
Por eso, si tu acuario es muy joven, quizá el problema no sea que estés haciendo algo mal.
Quizá simplemente estás intentando conseguir un crecimiento rápido antes de que el sistema haya alcanzado suficiente estabilidad.
Esto puede parecer contradictorio.
Queremos que los corales crezcan.
Y, por tanto, compramos más corales.
Pero cada nuevo coral supone una nueva demanda para el sistema.
Más consumo de:
Si aumentamos rápidamente la cantidad de corales, el consumo puede cambiar mucho más rápido de lo que esperamos.
Por eso un sistema que funcionaba perfectamente con cinco corales puede necesitar una estrategia de suplementación diferente cuando tenemos cincuenta.
No todos los corales dependen exclusivamente de la fotosíntesis.
Muchos pueden beneficiarse de la disponibilidad de alimento en el agua.
Esto no significa que tengamos que llenar el acuario de comida.
Una alimentación excesiva puede provocar justamente el problema contrario: aumento de materia orgánica y nutrientes.
La alimentación debe adaptarse a:
Como casi siempre en acuariofilia:
más no significa mejor.
A veces buscamos el problema en todo el acuario cuando simplemente tenemos un coral colocado en una zona que no le corresponde.
Imagina un coral que necesita bastante luz colocado en una zona muy sombreada.
O un coral que prefiere una circulación moderada situado justo delante de una bomba.
Los parámetros pueden ser perfectos.
La iluminación puede ser excelente.
Y aun así ese coral puede no crecer.
Por eso, cuando solamente un coral tiene problemas, empieza mirando el coral y su ubicación, no todo el acuario.
A medida que el arrecife crece, los corales empiezan a competir por espacio.
Algunos tienen tentáculos urticantes.
Otros pueden crecer rápidamente y terminar sombreando a sus vecinos.
Y algunos desarrollan mecanismos químicos de defensa.
Por eso un coral que crecía perfectamente hace seis meses puede empezar a crecer más lentamente cuando sus vecinos han aumentado de tamaño.
Un reef también necesita planificación.
Si tienes un coral que lleva meses sin crecer, yo seguiría este orden.
Haz fotografías periódicas.
No te fíes únicamente de la memoria.
Comprueba:
Puedes consultar ¿Qué parámetros debo medir en un acuario marino?] para revisar qué valores conviene controlar.
Pregúntate:
¿Está recibiendo demasiada luz, demasiado poca o ha sufrido un cambio reciente?
Mira cómo se mueve el coral.
¿Tiene movimiento?
¿La corriente es demasiado directa?
¿Se acumula suciedad alrededor?
Piensa en las últimas semanas.
¿Has cambiado la iluminación?
¿Has modificado la dosificación?
¿Has añadido muchos corales?
¿Has cambiado la circulación?
¿Has cambiado la alimentación?
¿Has realizado cambios de agua diferentes a los habituales?
Muchas veces encontramos la respuesta aquí.
No existe una respuesta universal.
Depende muchísimo de la especie.
También depende de:
Por eso no tiene mucho sentido comparar tu coral con una fotografía de Internet en la que alguien muestra una colonia enorme después de varios años.
El crecimiento de un coral es un proceso lento.
Y eso forma parte de la gracia del hobby.
Este consejo es exactamente el mismo que en el capítulo anterior.
Si un coral está sano pero crece lentamente, no empieces a modificar cinco parámetros a la vez.
Podrías terminar provocando una inestabilidad mucho peor que el problema original.
Primero observa.
Después mide.
Luego formula una hipótesis.
Y finalmente cambia aquello que tenga sentido cambiar.
Es fácil caer en la obsesión por conseguir que los corales crezcan lo más rápido posible.
Pero un acuario marino no es una carrera.
Un crecimiento progresivo y estable suele ser mucho más interesante que conseguir un crecimiento espectacular durante unas semanas y después tener problemas.
Tu objetivo debería ser conseguir un sistema donde los corales:
estén sanos, tengan buen aspecto y crezcan de forma constante.
Si tus corales no crecen, no significa necesariamente que haya un problema grave.
Primero asegúrate de que realmente existe un problema y no simplemente de que estás esperando un crecimiento más rápido del que corresponde a esa especie.
Después revisa:
Y recuerda una cosa:
un coral sano no necesita que lo persigas constantemente.
Muchas veces, cuanto más estable conseguimos mantener el acuario, menos necesitamos intervenir.