
Capítulo 49: ¿Por qué se mueren los corales en mi acuario marino?
, por david gonzalez, 15 Tiempo mínimo de lectura

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¿Se te están muriendo los corales de tu acuario marino? Descubre las causas más habituales y cómo revisar parámetros, iluminación, circulación, ubicación y estabilidad antes de buscar soluciones rápidas.
Pocas cosas frustran más en un acuario marino que comprar un coral, aclimatarlo con cuidado, colocarlo en el acuario...
Y unos días después verlo cerrado, perdiendo tejido o directamente muriéndose.
La primera reacción suele ser buscar una respuesta rápida:
“¿Qué producto puedo echarle?”
Pero en la mayoría de los casos, el problema no tiene una única solución.
Un coral puede deteriorarse por problemas de parámetros, iluminación, circulación, aclimatación, estabilidad del acuario, plagas o incluso por haberlo colocado en una zona que no se adapta a sus necesidades.
Por eso, antes de intentar corregir nada, hay que averiguar qué está pasando.
Esto parece una tontería, pero no lo es.
Algunos corales pueden permanecer cerrados durante horas o incluso varios días después de introducirlos en un acuario.
Otros pueden cambiar de aspecto cuando se adaptan a una iluminación diferente.
Y algunos LPS pueden contraerse muchísimo durante determinadas fases del día.
Por eso, un coral cerrado no significa automáticamente que esté muriéndose.
Hay que observar su evolución.
Si cada día está peor, pierde tejido, cambia de color de forma importante o aparecen zonas del esqueleto expuestas, entonces sí tenemos motivos para investigar.
Esta es una de las primeras cosas que deberíamos comprobar.
Un coral no vive solamente en agua salada.
Necesita unas condiciones químicas relativamente estables.
Entre los parámetros que conviene controlar encontramos:
Puedes revisar en profundidad Qué parámetros debes medir en un acuario marino para saber qué deberías controlar y con qué frecuencia.
Pero hay algo todavía más importante que memorizar una lista de números:
la estabilidad.
Este es un problema especialmente importante en acuarios con corales.
El KH puede variar porque el acuario consume alcalinidad y porque el aporte que realizamos no coincide con ese consumo.
Si el valor sube y baja continuamente, estamos sometiendo al sistema a cambios que pueden afectar a los corales.
Por eso no basta con mirar el KH una vez al mes.
Si tienes un reef con un consumo significativo, necesitas saber cómo evoluciona.
Si has observado que el KH está bajando, puedes consultar nuestro artículo:
¿Por qué me baja el KH en mi acuario marino?
Otro error bastante habitual es centrarnos en KH, calcio y magnesio y olvidarnos de la salinidad.
La evaporación elimina agua, pero no elimina la sal.
Por tanto, si no reponemos correctamente el agua evaporada, la salinidad irá aumentando.
Y si realizamos cambios de agua con una salinidad diferente a la del acuario, también podemos provocar variaciones.
Por eso conviene medirla regularmente y utilizar un método fiable para controlar la evaporación.
Aquí tenemos dos problemas completamente diferentes.
Demasiada luz.
Y muy poca luz.
Un coral que pasa de una iluminación relativamente suave a una iluminación mucho más intensa puede sufrir un estrés importante.
Y colocar un coral que necesita mucha luz en una zona demasiado oscura tampoco va a funcionar.
Además, no solamente importa la potencia.
También influyen:
Por eso, cuando introduzcas un coral nuevo, no siempre es buena idea colocarlo directamente en la zona de máxima intensidad.
Los corales necesitan movimiento de agua, pero eso no significa que haya que apuntar una bomba directamente hacia ellos a máxima potencia.
Una circulación adecuada permite:
Pero cada coral tiene necesidades diferentes.
Un SPS puede tolerar y necesitar una circulación que resultaría excesiva para determinados LPS.
Por eso, si varios corales están teniendo problemas, observa también cómo se mueve el agua dentro del acuario.
Puedes revisar Qué bomba de movimiento necesitas para tu acuario marino si estás pensando en mejorar o replantear la circulación.
Este es uno de los errores más habituales entre quienes empiezan.
Montar el acuario.
Ciclarlo.
Los parámetros parecen correctos.
Y empezar a meter corales rápidamente.
El problema es que un acuario marino no se convierte en un ecosistema estable simplemente porque los tests den unos determinados valores.
Durante los primeros meses pueden producirse cambios importantes en la microbiología, nutrientes y estabilidad general del sistema.
Por eso hay que tener cuidado con introducir animales delicados demasiado pronto.
Que el agua esté transparente no significa que el acuario esté maduro.
Este problema es especialmente común cuando empiezan a aparecer dificultades.
Un coral se cierra.
Entonces:
Y una semana después no sabemos qué ha provocado qué.
En un acuario marino esto puede complicar muchísimo el diagnóstico.
Cuando sea posible, cambia una variable cada vez y observa la respuesta.
No siempre será posible, pero como regla general te ahorrará muchos quebraderos de cabeza.
Esto es especialmente importante cuando acabamos de recibir un coral.
El transporte supone estrés.
Temperatura, tiempo fuera del agua, movimiento de la bolsa y cambios en las condiciones pueden afectar al animal.
Por eso no deberíamos juzgar el estado definitivo de un coral inmediatamente después de introducirlo.
Hay que darle tiempo para adaptarse.
Una correcta aclimatación también es importante.
Puedes tener:
Y aun así el coral puede no encontrarse bien.
¿Por qué?
Porque su ubicación concreta puede no ser adecuada.
Quizás recibe demasiada luz.
O demasiada corriente.
O demasiado poca.
O está demasiado cerca de otro coral que puede competir con él.
O se encuentra en una zona donde se acumulan sedimentos.
Por eso, cuando un coral no responde bien, no pienses únicamente en los parámetros generales.
Mira también dónde está colocado.
Esto es algo que muchas veces olvidamos.
Los corales no son simplemente plantas decorativas que colocamos unas junto a otras.
Pueden competir por espacio y producir interacciones químicas o físicas.
Algunos desarrollan tentáculos de defensa.
Otros pueden liberar sustancias al agua.
Y determinadas especies pueden dañar a otras cuando están demasiado cerca.
Si un coral concreto empieza a deteriorarse mientras el resto del acuario está bien, fíjate en los vecinos.
Quizá el problema no esté en el agua.
Quizá esté en el compañero de al lado.
Si observas que un coral está deteriorándose rápidamente, revisa también su superficie.
Busca:
Las plagas pueden ser difíciles de detectar a simple vista, especialmente cuando el coral es pequeño.
Por eso es importante observar los corales regularmente y actuar ante cambios que no sean normales para esa especie.
Aquí volvemos a un tema que hemos tratado en capítulos anteriores.
Los nutrientes son necesarios.
Pero tanto un exceso como una disponibilidad demasiado baja pueden generar problemas dependiendo del sistema y de los animales que mantengamos.
Por eso no deberíamos interpretar:
“Tengo nitratos = malo.”
ni tampoco:
“Tengo nitratos a cero = perfecto.”
Lo importante es entender el equilibrio del sistema y observar la evolución.
Si tienes problemas con los nitratos, puedes consultar ¿Por qué tengo los nitratos altos en mi acuario marino?.
Y si el problema está en los fosfatos, tienes también ¿Por qué tengo los fosfatos altos en mi acuario marino?.
Aquí tienes una pequeña rutina que puede ayudarte a no actuar a ciegas.
¿Está simplemente cerrado?
¿Está perdiendo tejido?
¿Hay zonas del esqueleto expuestas?
¿Hay algún organismo sobre él?
Mide al menos:
Si hace tiempo que no realizas un análisis completo, puede ser un buen momento para hacerlo.
Pregúntate:
¿Está recibiendo la luz y circulación adecuadas para esa especie?
No compares simplemente con el coral que tienes al lado.
Dos especies pueden necesitar condiciones muy diferentes.
Piensa en los últimos días o semanas.
¿Has cambiado las luces?
¿Has modificado la circulación?
¿Has aumentado la dosificación?
¿Has introducido animales?
¿Has cambiado la sal?
¿Has realizado un cambio de agua importante?
¿Has utilizado algún tratamiento?
Muchas veces la respuesta está ahí.
Una vez que tengas una hipótesis razonable, actúa sobre ella.
Después observa.
Si haces cinco modificaciones a la vez, puedes conseguir que el coral mejore...
pero no sabrás por qué.
Y tampoco sabrás qué hacer la próxima vez.
No necesariamente.
Depende completamente de lo que esté ocurriendo.
Si sospechas de una plaga, puede tener sentido examinarlo con mayor detalle.
Si simplemente está cerrado después de introducirlo, sacarlo continuamente puede generar todavía más estrés.
Antes de moverlo, intenta determinar qué problema estás intentando solucionar.
Pueden ayudar en determinadas situaciones, pero no son una solución universal.
Si tienes un problema con un parámetro concreto, un cambio de agua puede modificarlo.
Pero si el problema es:
hacer cambios de agua no solucionará la causa.
Por eso conviene diagnosticar antes de cambiar agua por cambiar agua.
Los tests son fundamentales.
Pero los corales también nos están dando información constantemente.
Observa:
Haz fotografías periódicamente.
Una foto semanal desde el mismo ángulo puede enseñarte cambios que son difíciles de apreciar mirando el acuario todos los días.
Cuando un coral se deteriora, no busques inmediatamente un producto que lo solucione.
Primero intenta responder a estas preguntas:
¿Los parámetros son estables?
¿La iluminación es adecuada?
¿La circulación es correcta?
¿El coral está bien colocado?
¿Hay plagas o daños?
¿Ha habido algún cambio reciente en el acuario?
Y sobre todo:
¿El problema afecta a un solo coral o a muchos?
Si solamente tienes un coral afectado, puede tener sentido investigar ese animal y su ubicación.
Si empiezan a deteriorarse muchos corales al mismo tiempo, probablemente deberíamos mirar el sistema completo.
Porque en un acuario marino, cuando varios animales empiezan a decirnos que algo no va bien, normalmente merece la pena escucharles.